lunes, 1 de marzo de 2010

II Sixties Rock Weekend


La segunda edición del Sixties Rock Weekend ha vuelto a depararnos grandes momentos, el festival castellonense continúa creciendo y empieza a consolidarse como una cita ineludible dentro de la agenda sixties ibérica. Esta edición de 2010 nos reafirma en nuestra opinión, nos encanta este festival. El éxito artístico y organizativo están fuera de toda duda. La que viene a continuación es la visión de Yo ya te lo dije sobre lo acontecido estos días en la capital del azahar.

Los encargados de romper el hielo en esta ocasión fueron los barceloneses Cool Frog. El trío de Power Wave, como a ellos les gusta definirse, evidenciaron en la sala en el Auditori su querencia hacia la nueva ola y los sonidos del revival mod. En alguno de sus temas parecía que se les acabaría colando el "News of the world" de los Jam. Enérgicos y sin dar tregua fueron la mejor sintonía para ir abriendo boca. Su repertorio lo basaron, principalmente, en canciones de su álbum "Inlet", que publicaran el pasado año con el sello Rock Indiana.

A continuación, era el turno de los cántabros Soul Gestapo, otro trío de ritmo acelerado y guitarras contundentes, pero con un terminado más rock que sus antecesores. Mostraron gran intensidad y personalidad durante su actuación, recordando en algunos pasajes a los Hellacopters, mientras que en otros se hacía evidente su gran admiración por The Long Ryders. Alguien desde el público apreció cierto parecido físico entre Aitor, guitarra y voz de Soul Gestapo, con Bon Jovi. Sin embargo, el parecido fue sólo en ese terreno ya que en lo que respecta a lo meramente artístico, ese rock visceral que te hace levantar el puño por el entusiasmo, no admitía la comparación.

Era la de Castellón la única ocasión de poder disfrutar del directo de The Jim Jones Revue por estos lares, ya que era la única fecha programada dentro del territorio ibérico. Y, a decir verdad, mereció mucho la pena. El incendiario quinteto londinense puso patas arriba el recinto con su propuesta "rockabilly garagera" (o punk rock blues como lo denominan ellos). Su teclista, Elliot Mortimer, se puso en los paños de Jerry Lee Lewis y guió a sus compañeros por la senda de lo irresistible. Además, Jim Jones sigue gozando de gran clase y solvencia, tanta como en los tiempos de Thee Hypnotics. Su concierto fue como ver un cruce de los A-Bones con el mencionado "killer" autor de "Great ball of fire". No dejaron títere con cabeza y revolucionaron a un público totalmente entregado.


Ya el sábado, cuando antes de su concierto vimos a los miembros de Mega Purple Sex Toy Kit, uno de los nuestros (si quiere que se identifique él mismo) confundió a Alfonso Espiño, el cantante, con el Profesor Tornasol (de Tintín), después sobre el escenario y con su camisa de paramecios éste le convenció de que su propuesta merece más repercusión de la que goza. Los gallegos, que tuvieron que lidiar con problemas técnicos, dieron buena muestra de lo que son capaces. Arrancaron con "Tu canción", un pelotazo digno de Los Buenos o Los Negativos, y continuaron transitando ese territorio psicodélico en el que tan bien se manejan. De hecho, el propio Alfonso, no cesaba de invitarnos a los allí presentes a acompañarlos en su particular trip de destellos fuzz y whawha. Fue una grandísima demostración de facultades de este grupo que, según nos contaron, vivió una tremenda odisea en su furgoneta para poder llegar a Castellón. En las distancias cortas son la mar de simpáticos. Un saludo Uxio.

Y llegaba el turno del modfather. Alejandro Díez y su banda llegaban al Auditori marcando estilo, como siempre, cada vez más aposentados en su condición de grandes estrellas del pop contemporáneo. Cooper arrancaron su actuación con su revisión de "No matter what" de Badfinger y centraron su setlist en canciones de sus dos últimas colecciones de singles ("Retrovisor" y "Aeropuerto"), rescatando a ese sensacional "Buzo" del primer disco, "Fonorama", en la recta final del concierto. Alejandro, nacido precisamente en Castellón, no suele fallar en directo y tampoco lo hizo esta vez, pese a que se le notó algo más distante que en otras ocasiones. Aún así, el público, ganado de antemano, se mostró entregadísimo, coreando las canciones de Alex y lamentando que el espectáculo no se estirara por el espacio de algunas piezas más.

Echaban el telón del escenario la noche del sábado los daneses The Blue Van, encabezados por Steffen Westmark en una de sus tres fechas por nuestra península (Madrid y Andorra son las otras dos capitales afortunadas). El cuarteto lo dió todo, enarbolando la bandera de ese rock rugoso que tanto gusta por tierras castellonenses. Estuvieron realmente bien en una actuación que fue creciendo por momentos para terminar por todo lo alto con "Silly boy" (el primer single de "Man up", tercer Lp del grupo) y con ese guiño al espíritu del festival que supuso su versión del clásico de los Sonics, "Psycho". Los de la furgoneta azul inundaron el Auditori de sudor, demoledores bajos, teclados incisivos (teclado que, por cierto, terminó por los suelos), potentes guitarrazos y la voz y el carisma de Steffen.


La resaca parecía atenazarnos a todos en la tarde del domingo y Arturo (King Jartur), alma mater de Los Immediatos, lo sabía. Es por eso que nos conminó a todos los presentes a estar, literalmente, "¡a tope, a tope!". Y así fue. Tanto los espectadores (la asistencia fue la menos numerosa de las tres jornadas) como los toledanos disfrutamos de lo lindo con la propuesta embriagadoramente sixties que desplegaron Los Immediatos sobre las tablas. Con el alma pop y el corazón de garage se erigieron en dignos sucesores de Los Flechazos o de su amados Brincos, de quienes versionaron "Renacerá" y "I try to find". Empezaron el concierto con "Impossible love" de su Lp, "Los Immediatos", álbum que sería el más visitado junto a "Second Chance", con mención especial para su "Princesa" o el "I wonder" de los Gants. Además nos brindaron la oportunidad de escuchar algunas de las canciones que compondrán su próximo disco, que tiene Mayo como fecha prevista para ver la luz y a Sunny Day Records como sello impulsor.

Y llegaba el turno de Skizophonic, jugaban en casa y no querían desaprovechar la oportunidad de ofrecer lo mejor que llevan dentro. Abrieron su intervención con su potencial hit, "Shut up", y la continuaron, extremadamente motivados, con su repertorio de indie-mod-power-rock con retazos electrónicos. Entre el respetable amigos y familiares (amén de público en general) disfrutaban con la puesta en escena skizophónica, quienes para la ocasión lucieron unos impecables trajes grises y negros muy acordes con el acontecimiento. Ellos también se atrevieron con el grupo de Fernando Arbex tocando, con cierta tensión enigmática mediante, "Nobody wants you now" (la adaptación inglesa de "Nadie te quiere ya").

Por último, y como ya ocurriera en la primera edición con los holandeses The Madd, la organización había reservado un plato exquisito para cerrar el Sixties. El cuarteto angloargentino The Draytones (que ponían punto y final a su gira española) parecía recién salido de algún volumen del Nuggets original. Bien empapados de las discografías de los Beatles y de los Kinks, además de las de otros grupos sudamericanos de los sesenta como pueden ser Los Shakers o Los Gatos Salvajes, estuvieron sencillamente apoteósicos. El grupo estuvo simpatiquísimo, en especial Gabriel Bocazzi, su cantante y guitarrista, que se mostró de lo más cordial y accesible, así como Luke, el batería, con quien aquél se turnaba la labor de voz principal y que chapurreaba bastante bien el castellano, aunque tuvo un par de confusiones idiomáticas con las que hizo al público echarse unas risas.


Como decía, son admiradores de los Beatles, tanto que llegaron a dedicar una pieza, "You're my hope", a un señor (Chimo) por el hecho de llevar una camiseta de los de Liverpool. Eso si, a Chris Le Good, el bajista, parecían gustarle también sonidos de otra época, ya que para afinar su instrumento usaba las notas de canciones de los Stone Roses. El cuarteto londinense mostró una pericia instrumental y vocal pasmosa firmando una de las mejores actuaciones del festival. En su repertorio, con mayoría de canciones en inglés, incluyen algunos temas en castellano (“No me iré” y “Un día más"), y no desaprovecharon la ocasión para brindárnoslos. Los Draytones dejaron el bloque más enérgico de su repertorio para el final, terminando con el pepinazo que supone "Keep loving me" y regresando a las tablas para resolver este festival con una lectura muy chula del clásico de Del Shannon , "Runaway". Os aseguro que estaba en lo cierto Paul Weller al avalarlos y hacerse acompañar por ellos como teloneros de su gira.

La asistencia, según aseguran los organizadores, fue similar a la de la primera edición. El público disfrutó de un ambiente excepcional y es que, qué mejor manera de olvidarse de los males que nos acechan empapándote de los sonidos, la estética y el espíritu de la década dorada. Comentar que el Auditori volvió a sonar de lujo y que los pinchadiscos volvieron a empujar nuestros frágiles cuerpecillos a la pista de baile sin objeción alguna. De entre ellos, el más esperado era Chema Rey, quien sin embargo, no creo que fuera el más destacado, aún cumpliendo con creces. La gente disfrutó de su set (también él, pues a El Goma dj. le costó muchísimo bajarlo de la cabina), pero pecó, en cierto modo, de poco arriesgado. Merecen ser destacadas las sesiones de Sonia y Sebas Avilés.

Las proyecciones cinematográficas esta vez se vieron reducidas a "The Rolling Stones Rock and Roll Circus" y "Flint, Agente Secreto", de Daniel Mann. Mientras que las exposiciones de arte pop y sixtie corrieron a cargo de Marcos Torres y Martín Vellón, quienes, cada uno desde su perspectiva particular, nos acercaron al irresistible mundo de la iconografía de los años sesenta.

Este año volvimos a perdernos el scooter run. La recepción del grupo de intrépidos ye-yés albaceteños desplazados el sábado por la mañana nos impidió disfrutar de este sugerente acto. Sabemos, eso si, que contó con una nutrida participación.


Esto es todo. Queremos dar las gracias a los organizadores (Armand, Iván, etc.) por el trato recibido y a artistas y asistentes en general (lullaby Vintage en particular) por ser complices de un acontecimiento tan entrañable. Por supuesto a toda nuestra expedición (Jonás, el Doctor Pop, Sara Wilson, Rhytm&Cuqui, Merce Quant y el Godfather). El año que viene más.

¡Larga vida al Sixties Rock Weekend!

Fotos: Rhytm&Cuqui y Merce Quant.

Yo ya te lo dije

2 comentarios:

Anónimo dijo...

También fue deterrminante para no ir al Scooter Run el hecho de no contar ni con un scooter clásico ni un mini ¿No crees? No, ahora en serio, ha sido un gran Festival, hemos disfrutado de lo lindo y ya estamos contando los días que faltan para que llegue la tercera edición.

¡Viva el SRW!

Un saludo.

The Godfather

オテモヤン dijo...

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