jueves, 27 de noviembre de 2008

40th aniversario

El 27 de noviembre de 1968 se publicaba en el Reino Unido el álbum “The Beatles”, más conocido como el disco blanco (“The White Album”) de los de Liverpool, el décimo en su carrera y uno de nuestros discos favoritos.

Este trabajo es muy conocido por la minimalista portada, cuyo autor, Richard Hamilton, compuso con somera elegancia, a la vez que proponía el título del álbum.

También suele haber consenso a la hora de considerarlo un punto de inflexión en la carrera de los Beatles, quienes, recién llegados de la India con la maleta llena de canciones, aun no se habían repuesto completamente de la muerte de su manager, Brian Epstein, el año anterior. A esto, hay que añadir la consolidación de un personaje clave para la historia de la banda, la japonesa artista de vanguardia, Yoko Ono (“la artista desconocida más famosa del mundo...”, según el propio Lennon).

De este álbum pocas cosas podemos descubrir a estas alturas. Contiene algunas de las mejores composiciones del cuarteto, donde cada uno de los miembros demuestra su capacidad compositiva individual, alcanzando cotas difíciles de igualar, pero desencadenando una lucha de egos irreversible. Sin embargo, parece que este clima de tensión ayudó en el proceso de grabación de este álbum doble con el que alcanzarían su cima compositiva.

En el primer disco nos encontramos canciones de categoría incuestionable, como el baladón “While my guitar gently weeps” obra de Harrison, las ensoñadoras “I will”,
“Julia” (dedicada por Lennon a su tía) o “Blackbird”, además de la archiconocida, y algo trillada, “Ob-la-di-, Ob-la-da”, entre un total de diecisiete temas.

Mientras, el segundo, sin bajar el nivel, parece ganar en potencia, y nos ofrece para nuestro deleite, esa llamada a la revolución, “Revolution#1", con su secuela experimental “Revolution#9”; “Sexy Sadie” que, según Lennon, su autor, estaba inspirada en “I’ve been good to you”, de Smokey Robinson & The Miracles, nada menos. El blues británico toma forma en “Yer blues”, y el germen del heavy (eso cuentan) lo hallamos en “Helter Skelter”.

Se trata de un recorrido estilístico sin precedentes con canciones de tinte personal (“Dear Prudence” se la dedicaron a Mia Farrow, quien coincidió en sus cursos experimentales con los fab four) influenciadas, en definitiva, por su estancia en la India y también, en cierta medida, por la música de Donovan, otro compañero de andanzas orientales.

El disco, único doble en su carrera, lo orquestó y produjo George Martín quien prefería reducir el número de composiciones para grabar así tan sólo las mejores en un único álbum. El grupo se opuso y éste se publico con 30 canciones (por primera vez por Apple). Pese a ello, hubo todavía varios temas que no pasaron el tamiz de Abbey Road.

En la “Antología de The Beatles” por ellos mismos, encontramos diversos pasajes interesantes en relación con este trabajo:

JOHN: “Glass onion” es mía, una canción sin importancia, a lo “Walrus”, al estilo de todo lo que he escrito. Incluí la frase “the walrus was Paul” sólo para confundir al personal. Pude haber dicho “el fox terrier es Paul”. Un poco de poesía, eso es todo. Me reí mucho porque dijeron muchas estupideces sobre Pepper...lo tocas al revés y haces el pino y todo eso.
Durante esa época yo seguía en mi nube de amor con Yoko. Pensé en decirle algo agradable a Paul:”Enhorabuena, has hecho un buen trabajo, has conseguido mantenernos unidos durante todos estos años”. Él era quien se encargaba de organizar el grupo, y yo quise reconocérselo. Pensé:”Se lo merece, yo tengo a Yoko. Te concedo todo el mérito”.
Incluí esa frase porque me sentía culpable por estar con Yoko y abandonar a Paul. Es una forma perversa de decir a Paul:”Toma esas migajas, esa ilusión, esa pincelada, porque yo me largo”.

PAUL: Una de las cosas más atractivas del álbum era la carátula. Yo tenía muchos amigos en el mundo del diseño, y con Sgt. Pepper había trabajado con Robert Fraser. Conocía a muchos artistas a través de él, y uno de sus colaboradores en aquella época era Richard Hamilton.

Yo había asistido a un par de exposiciones y me gustaba el trabajo de Richard, de modo que lo llamé y le dije: “Vamos a sacar un nuevo álbum.¿Te gustaría diseñar la carátula?” Richard aceptó, y entonces pregunté a los otros si estaban conformes. Dijeron que si y que me encargara del asunto.

Yo iba a casa de Richard en Highgate para hablar con él del tema, y un día dijo: “Consígueme todas las fotos que tengáis de cuando erais bebés o niños y haremos un collage”.(...)
Cuando Richard hubo terminado, dijo: “Ye tenemos el póster, ¿Qué vamos a hacer sobre la carátula?¿Cómo se titula el álbum?” Luego preguntó: “¿Tenéis algún álbum titulado The Beatles?” Yo respondí que no, pero lo verifiqué porque no estaba seguro Siempre los titulábamos Beatles For Sale, Meet The Beatles, With The Beatles o algo parecido, pero no existía ninguna que se llamara simplemente The Beatles. Richard dijo que deberíamos titularlo así, y todos se mostraron de acuerdo.

Richard, que es muy minimalista, quería que la carátula del disco fuera totalmente blanca con la palabra “Beatles” inscrita en ella. Por otra parte, tenía un amigo al que le gustaba emborronar un poco los diseños con un pedazo de chocolate o lo que fuera, de modo que Richard decidió añadir una “mancha de manzana” sobre un pedazo de papel. Eso resultó muy complicado, de modo que dijimos: “Deja la cubierta completamente blanca”.

Luego se le ocurrió la idea de numerar cada álbum, lo cual me pareció interesante de cara a los coleccionistas. Habría el álbum 000001, 000002, 000003 y así sucesivamente. Si uno adquiría el 000200, por ejemplo, significaría que era un álbum antiguo, lo cual era una idea fantástica desde el punto de vista comercial. No fue fácil convencer a los de la EMI, quienes dijeron que no podían hacerlo. Yo insistí. “Es como un cuentakilómetros. No veo por qué va a ser tan complicado numerar cada disco que sacáis al mercado”. Por fin hallaron el medio de hacerlo. Creo que al cabo de un tiempo dejaron de numerar los álbumes, de modo que no todos los álbumes “blancos” tienen un número. Pero fue una buena idea y nosotros conseguimos los primeros cuatro. Creo que John consiguió el primero. Fue el que gritó más fuerte.

RINGO: Yo conseguí el número uno, porque soy un encanto. John, sin embargo, podía ser la persona más amable y cariñosa, cuando quería. No era tan cínico como la gente piensa. Yo conseguí el número uno aquí y el número cuatro en América.

GEORGE: Resultaba chocante ver a Yoko sentada todo el tiempo. No es que Yoko nos cayera mal o no nos gustara que hubiera una extraña presente, pero capté unas vibraciones que me preocupaban. Eran una vibraciones muy extrañas.

Ahora os toca a vosotros buscar esos intrigantes mensajes ocultos que, según se ha mantenido históricamente, contienen varios de los trabajos de los beatles, entre ellos el disco blanco. Avisadnos sobre nuevos descubrimientos.

Yo ya te lo dije


Gloria Fuertes

Esta ‘rara avis’ de la Literatura española nació en el madrileño distrito de Lavapiés allá por 1917. Conocida por su etapa como “poetisa de los niños” a raíz de su propia auto caricaturización tras poner letra a la sintonía del programa “Un globo, dos globos, tres globos” a mediados de los años 70, cuenta, sin embargo, con una vastísima obra de poesía para adultos de un valor considerable y marcada, en gran medida, por los dos hechos que determinaron su vida; la guerra incivil (como ella la llamaba) y la muerte de su madre.

Esta escritora autodidacta (nunca fue a la Universidad como estudiante, aunque paradójicamente, si como profesora) dotada de un estilo imprevisible, de gran originalidad y profundamente despreocupada por la rigidez estilística (hecho éste que le ha costado tantos elogios como críticas), no gozó nunca del reconocimiento que seguramente si mereció. Probablemente esto se deba a una deliberada ambigüedad política ejercida durante toda su vida. Los partidos de Izquierda la acusaban de haber trabajado con el régimen franquista (aunque fue sólo de secretaria y para poder llenar el estómago, como ella misma reconocía), pero Gloria odiaba profundamente los autoritarismos, y criticó en diferentes ocasiones a los dictadores y a sus sistemas oligárquicos (especialmente en su tertulia poética femenina “Versos con faldas”). Tal vez, la animadversión hacia la poetisa también se deba a las reiteradas críticas de la misma hacia algunos altos cargos socialistas de la primera época (democrática, se entiende) algo propensos a hinchar sus bolsillos excesivamente.

Por su parte, la Derecha desconfiaba de una autora homosexual (creía que los homosexuales irán al reino de los cielos) tan contestataria y rebelde que cuestionaba, siempre a su manera pero constantemente, el orden establecido. Gloria Fuertes siempre estuvo del lado de los más débiles, de los desahuciados, y siempre presumió de su origen humilde, de su pertenencia a la clase obrera con la que se sentía profundamente identificada y a la que dedicó gran parte de su obra.

Es por eso que Gloria Fuertes use habitualmente un lenguaje coloquial en su poesía, un lenguaje de la calle y casi infantil en ocasiones, que sabe mezclar con total naturalidad con otros tonos burocráticos, formales e incluso religiosos.

Pese a abordar el tema de la soledad y la amargura (incluso la muerte está muy presente en su obra) en muchos de sus poemas, suele hacer que su optimismo venza a esos estados de ánimo quizás tan asumidos, que despoja de su solemnidad en cualquier momento con ese coloquialismo siempre, a la postre, vencedor. Dotando en cuanto le es posible a los hechos cotidianos de un nuevo significado, de una nueva esperanza bajo ese manto de sencillez.

Gloria Fuertes tenía también un punto de vista profundamente femenino de la vida, maternal en muchas ocasiones. Desbarata los clichés del amor (bueno, y todos), odia la institucionalización de las relaciones personales, pues considera que el amor no lo debe organizar la sociedad, sino que debe fluir de un modo natural. No entiende la monogamia y aboga por un “carpe diem sentimental” que venza al dolor de saber con certeza que la relación en que estemos inmersa no tardará en terminar.

Pese a ello, su postura no es la de una feminista radical, sino que se encuadra en una moderación que busca la mejora social no sólo para la mujer, sino para todos los desfavorecidos, para todos los que, como ella, provienen de las capas más humildes de la sociedad, algo que se evidencia en su obra. Ella llega a considerarse “...más pacifista que artista. Más humanista que feminista...”.

Su autor preferido fue Unamuno, aunque además podemos citar entre sus influencias la poesía de la Edad de Oro (con Góngora a la cabeza), Gil de Biedma, Rosalía o Machado, pero también autores religiosos como Sor Juana o San Juan de la Cruz a quien dedicó un poema dirigiéndose a él como Juanito. Sin embargo, pese a tener presente la tradición religiosa, Gloria Fuertes en su poesía hace un canto a la vida en la tierra, y desconfía de la ortodoxia religiosa de misa dominical y rectitud impenitente. A ella, sencillamente, le cae bien Jesucristo porque ayudaba al necesitado y era, como ella, de origen sumamente humilde.

Porque lo que Gloria Fuertes hacía era eso, ayudar con su poesía a los demás, acercarla al que la necesitaba. Siempre con su visión femenina y la mirada puesta en los más sencillos, en la clase obrera más explotada, sin significar esto que el pesimismo inunde su obra, pues ella de origen también humilde (“nací para puta o payaso”) mantiene un optimismo vital y pone buena cara a la vida, animando a sus lectores a imitarla.

La suya es una sabiduría de calle, optimista. Nadie es malo por naturaleza (como bien decía Rousseau), sonríe a la vida, y así se expone a los demás, le hagan caso o no. Lo suyo son ansias de libertad para ella y sus semejantes. Con todo, esto no hace de ella una mojigata inocente, Gloria Fuertes también sabía sacar el carácter, y lo hacía a menudo.

Gloria Fuertes buscó siempre la complicidad de sus lectores. Su poesía obligaba a poner mucho de uno mismo, a reinterpretarla. Es una literatura de doble lectura en contra del cliché, que requiere ser releída para dar con esa interpretación menos ingenua, más profunda, cuestionando a su manera el orden establecido, porque su poesía, como bien se encargó de advertir, era una poesía muy trabajada, con unos versos estudiados metódicamente, pese a su aparente desaliño e improvisación.

Gloria Fuertes murió tal día como hoy hace diez años víctima de un cancer de pulmón (era una ávida fumadora), y en un acto de coherencia propio de alguien como ella, donó 110 millones de pesetas que había ganado en apariciones públicas a una institución infantil, devolviendo a los niños lo que les correspondía, pues fue gracias a ellos que amasó esa cantidad de dinero. En la Fundación, que lleva su nombre, se encuentra su archivo, cerrado al público, que recoge centenares de inéditos y hasta 12000 papelitos, pues solía escribir en cualquier circunstancia (y a diario).

Para terminar os dejamos con esta autobiografía de la poetisa madrileña.

Gloria Fuertes nació en Madrid
A los dos días de edad,
Pues fue muy laborioso el parto de mi madre
Que si se descuida muere por vivirme.
A los tres años ya sabía leer
Y a los seis ya sabía mis labores.
Yo era buena y delgada,

Alta y algo enferma.
A los nueve años me pilló un carro
Y a los catorce me pilló la guerra;
A los quince se murió mi madre, se fue cuando más falta me hacía.
Aprendí a regatear en las tiendas
Y a ir a los pueblos por zanahorias.
Por entonces empecé con los amores,
-no digo nombres-,
gracias a eso, pude sobrellevar
mi juventud de barrio.
Quise ir a la guerra, para pararla,
Pero me detuvieron a mitad del camino.
Luego me salió una oficina,
Donde trabajo como si fuera tonta,
-pero Dios y el botones saben que no lo soy-.

Escribo por las noches
Y voy al campo mucho.
Todos los míos han muerto hace años
Y estoy más sola que yo misma.
He publicado versos en todos los calendarios,
Escribo en un peridico de niños,
Y quiero comprarme a plazos una flor natural
Como las que le dan a Pemán algunas veces.

Antonio

miércoles, 26 de noviembre de 2008

Música & Drogas II

“Las drogas en el punk británico. Suciedad, Furia y Velocidad” (II) (por Diego Manrique Núñez)

Las visitas a Inglaterra en 1976 de los Ramones y Johnny Thunders & The Heartbreakers (la mitad de los New York Dolls más el es Television Richard Hell) prendieron la mecha de un movimiento en pañales. Pero no sólo en lo musical: en el círculo neoyorquino la heroína estaba ampliamente arraigada y los ingleses también quisieron imitar esa parte. “Yo fui quien le hizo probar la heroína a Johnny Roten, el primero que le inyectó. No estoy orgulloso de ello. No me gustó, y no volví a hacerlo con nadie. Yo presenté a Nancy y a Sid, y fue ella quien incitó a Sid a Probarla. Una vez, pinché a Sid hacia atrás, con la aguja apuntando a la vena de arriba abajo, y él no sabía que se pudiese hacer eso. Estaba asustadísimo, pero no se atrevió a decir nada. Lo de los Pistols era teatro (...) Eran unos críos. Nosotros éramos mucho mayores. Cuando llegaba el momento de poner el instrumental sobre la mesa y calentar el caballo, se acojonaban”contó Jerry Nolan, batería de los Heartbreakers en Por favor, mátame, la bíblia del punk americano.

Entran aquí a escena dos iconos fundamentales: Sid Vicious y Nancy Spungen. Vicious no cogió el bajo en los Pistols hasta principios de 1977, sustituyendo a Glenn Matlock, pero antes ya estaba metido en el mundillo. Dee Dee Ramone también lo conoció en 1976, poco después del seminal concierto de los Ramones en el Roundhouse londinense: “Alguien me preguntó si quería algo, y dije ‘si, un poco de speed’. De repente, me encontré con un enorme montón de speed en las manos. Entonces Sid sacó una jeringuilla, introdujo en ella una buena cantidad de speed, metió la aguja en el retrete lleno de vómitos y meados y la cargó. No lo calentó. Lo movió un poco, se lo clavó en el brazo y despegó”.

También Nancy era un personaje de Nueva York: groupie, bailarina de striptease, yonqui y prostituta ocasional, llegó a Londres pesiguiendo a los Heartbreakers, pero allí encontró a Sid y quedaron unidos hasta que la muerte los separó. La tormentosa relación de Sid y Nancy se basaba en gran parte en el consumo de heroína, lo cual, evidentemente, no favorece la implicación de Vicious en unos Sex Pistols que en noviembre de 1977 ya eran número uno en Gran Bretaña con su debut, Never mind the bollocks. Malcolm McLaren llegó a intentar el secuestro de Spungen para llevarla a Estados Unidos y alejarla de su pupilo, pero no sirvió de nada. Si acaso, para unir más a la pareja tóxica. Ya en 1978, los Pistols marcharon a su primera gira norteamericana, que acabó en un fenomenal caos –como ya había pasado en su Anarchy in the UK tour- y en la separación del grupo. Nancy y Sid cada vez estaban más colgados, y él sufrió, nada más romper con los Pistols, una sobredosis. El 12 de octubre, Sid fue detenido por haber asesinado a Nancy con un cuchillo en el Hotel Chelsea de Nueva York. Negó ser el autor (dijo haber estado durmiendo en la bañera, demasiado puesto, mientras Nancy moría) y salió de la cárcel pagando una fianza, pero no pudo llegar a demostrar su inocencia: el 1 de febrero de 1979 fallecía tras inyectarse una dosis excesiva de heroína muy pura.

La muerte de Sid y Nancy significó también el final de la época más brillante del punk británico –salvo los Clash, el resto de los grupos fueron cuesta abajo, y para 1985 casi todos se habían separado- y el comienzo de muchas muertes debidas al caballo. El caso más dramático fue el de los Pretenders: en 1982 moría James Honeyman-Scott, y en 1983 el bajista Pete Farndon, después de meterse una speedball de heroína y cocaína.

Al analizar lo ocurrido en esos años, sorprende el cinismo de Malcolm McLaren:”¿De verdad que se pinchaban en los lavabos mientras yo me ocupaba de todo? Yo no sabía nada. Por lo que respecta a las drogas, yo no tenía ni idea de lo que tomaban” (Por favor, mátame). Johnny Rotten, el líder de los Sex Pistols que se vio amenazado por el desaliñado carisma de Vicious, al menos ha reconocido saber lo que pasaba, aunque con la ironía y aires de superioridad marca de la casa: “No hay personalidades adictivas. Hay personalidades vagas, gente que se hace dependiente de algo que no necesita realmente. Y Sid era de ellos, y además tenía un tremendo problema de ego. No pudo superarlo, y lo peor es que se ha creado alrededor de su muerte toda una cultura en la que las bandas piensan que ser un yonqui es fantástico y que la muerte es el único final fabuloso”. Implacable y consumidor de speed en su momento y de alcohol siempre (“el alcohol no es un problema”) su tanteo con la heroína antes relatado también recibe una tajante opinión: “Es una mierda. Todo el mundo se metía y yo estaba en contra, pero me decían que no podía opinar si no lo probaba. Bien, lo probé, no una sino dos veces y lo odié. Es una estupidez, una droga de perdedores”.

También los Clash tuvieron enormes problemas con el caballo. En 1982 tuvieron que despedir a Topper Headon , batería que llevaba desde 1979 enganchado, en 1981 ya tenía que consumir 100 libras al día (“para estar normal”, en sus palabras), y a finales de ese año fue detenido en el aeropuerto de Heathrow tratando de pasar una pequeña cantidad. Mick Jones, el genial guitarrista de los Clash, había sido también arrestado, en 1978, aunque por posesión de cocaína. Fue éste un caso único de esos años: la cocaína iba contra los principios punk, era la droga de las decadentes y viejas estrellas de rock (las cosas cambiarían según comenzara la década de los 80, y su uso se generalizará , incluso la combinación con el caballo en las speedballs ya mencionadas). También los alucinógenos estaban pasados para los punks, eran cosa de hippies, aunque gente como Pete Shelley, el cantante de los Buzzcocks, estuvo una época muy pillado con el LSD.

Fueron, sin duda, dos de las drogas que protagonizaron el punk inglés: el speed, que lo propulsó, y la heroína, que lo mató.

martes, 25 de noviembre de 2008

Ya es Navidad

Ya falta menos para que nuestros hogares se llenen de paz y armonía (cuando oigo a los niños de San Ildefonso, entónces es Navidad) , para que nos demostremos unos a otros el profundo amor que nos profesamos, lo mucho que disfrutamos en compañía de la familia...esa noche (y con los estómagos destilando los más exquisitos néctares, que degradan a la ambrosía a mero aperitivo frugal)....
...
Hoy, 25 de noviembre, a un mes vista para la fecha más hipócrita del año, nos vemos plenamente imbuídos en la vorágine consumista. Es cierto, este año los ingresos serán inferiores debido a la consabida crisis (¿os suena?), pero, ajenos a la misma, el pasado fin de semana unos conocidos grandes almacenes daban el pistoletazo de salida a la campaña más ambiciosa y despiadada de todas las que nos seducen a lo largo del año, decorando sus establecimientos e iluminando sus fachadas. Si, ya es Navidad en el Corte Inglés (¡uy!), y, por ende, en todos lo hogares españoles (madre mía ¿Sabes a cuánto están las angulas en el Mercafour?, Yo el marisco lo compré en noviembre, no sabes lo que te ahorras...).

La Navidad es, en principio, una fiesta cristiana. Aquella que celebra el nacimiento de Jesús en Belén. Si, exactamente, Jesucristo, ese personaje harapiento y andrajoso, humilde hasta decir basta que pasó su vida rodeado de semejantes, procurando su bienestar, comiéndoles, en cierta medida, el tarro, e incluso convirtiéndoles el agua en vino (gran pasaje aquél), que estoy convencido que en estos días no tendría la tarjeta VIP de ningún emporio comercial...

Sin embargo, ahí están (y estarán), todos en la calle (con sus devotos feligreses encabezando la campaña), compitiendo codo con codo por demostrar sobradamente el amor que profesan a los suyos (como no le guste me lo tira a la cara...), buscando el vestido perfecto para lucir en nochevieja (Feliz entrada y salida de año), masticando cada grano de uva (con las bragas rojas, por supuesto) en un acto de suprestición pagana incongruente (jaja, qué cara ha puesto la abuela) y con la habitación llena de confeti el primero de Enero (yo creo que pusieron garrafón, de otra manera no lo entiendo)..

Después, tras la resaca, llegan los Reyes Magos, sus majestades, batiéndose un año más el cobre en una encarnizada contienda con Santa Claus (es rojo por la cocacola, antes era verde, blablabla), cargados de regalos cada vaz más originales (¡¡¡¡que guay, justo la controladora Sunix 3710 basada en el chip SiI68o de Silicon Image que quería!!!), que vienen acompañados por un delicioso roscón (¿ves? por ahí si...), ¿Has sido bueno este año?.

Y tras el caos desenfrenado, llega la calma más absoluta, la recapitulación, la crítica (menuda se puso tu hermana. Pues, para el dinero que tienen, vaya mierda de regalo), y al fondo, amenazante, desalmada e inevitable...la cuesta de Enero (ya queda menos para las rebajas).

Nada, chicos, si hibernar no es la opción elegida este año y afrontáis estas fechas con la abnegación habitual, desde aquí os recomendamos que uséis vuestro sentido del humor, que os deshagáis en piropos hacia los vuestros, que bebáis más vino que nadie, que soltéis la lagrimita más sincera al abrazaros a aquel tío (¿pero también bebe ginebra?) que os jura y perjura, entre pucheros, que sois su sobrino preferido, que saquéis, en definitiva, lo positivo que en estas fechas, sin duda, podemos encontrar (escarbando, escarbando...).
...
Pero, mira como beben...
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Antonio

lunes, 24 de noviembre de 2008

Aire Fresco


Hoy, desde "Yo ya te lo dije", os queremos recomendar a dos bandas emergentes. Ambas vienen del Norte y acaban de publicar sus respectivos discos de debut, se trata de Indienella y Pickpockets.

Indienella proceden de Gijón, son Sofía Pedreira (voz y batería) y Luis Mayo (guitarra, bajo y voz), y han autoeditado su estreno, que se llama como ellos, “Indienella”, exclusivamente en vinilo y en una edición limitada de 500 copias cuidadísima.

Grabaron su primera maqueta en Abril de 2006 (en los estudios de Jorge Explosión, Circo Perroti, producidos por el mismo Jorge), quedando con ella en el sexto lugar del concurso de maquetas del Contempopranea 2007. Aparecieron posteriormente, además, en diversos recopilatorios ("Diversiones",“U-9”, “Lolitas, vol.6” y “Pop a Porter”).

Indienella facturan en apenas veinte minutos (es un LP a 45 rpm) diez pildorazos de punk pop lo-fi vigoroso, fresco y muy personal, con marcadas influencias muy bien asimiladas. Ellos mismos citan entre éstas a Guided by Voices, Beat Happening o The Gories, aunque bien podríamos añadir nosotros a Hello Cuca, TCR o Iluminados.

Esta pareja son como unos White Stripes asturianos (a mí me gustan más), con Sofía cantando desde detrás de la batería y con Luis, quien dirige desde hace años el programa de radio “Otra dimensión” en la RTPA, dándolo todo a la guitarra.

“Mundo pop”, “Noche de los muertos vivientes”, “Ocho menos diez”, “Hoy te veré” o “Luz de gas” son sólo algunas de las sensacionales canciones que Indienella os proponen para olvidar la crisis, el invierno o la preocupante inmediatez de la navidad. En definitiva, banda más que prometedora que en directo (según nos comentan) ofrece un torrente fantástico de melodías frescas y arrebatadoras.
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Juan de Pablos está entusiasmado con ellos, y tú, en cuanto los escuches, también lo estarás. Esperamos poder verlos pronto por aquí.

Por su parte, desde León nos llega “Underworld”, el debut de los Pickpockets, otro soplo de aire fresco dentro del panorama pop facturado dentro de nuestras fronteras, en este caso, power pop con reminiscencias del revival mod y la new wave.

Se trata de un trío compuesto por Jorge, Carlos y Jacob que se formó allá por 2004 y que encuentra su origen en los Flamarions, ya que sus tres componentes proceden del veterano conjunto de rock ignominioso. En marzo de 2005 grabaron su primera maqueta bajo el nombre de Pickpockets.

El disco está autoeditado, grabado entre el estudio de Jorge, guitarra y voz principal de este trío hipervitaminado y los Feedback Studios y, como en el caso de Indienella, con tan sólo 500 copias disponibles (cd). Canciones que, en su mayoría, no superan los tres minutos y que deberían ser las que salvaran la noche de muchos aficionados al pop si hubiese justicia, son los ingredientes principales de "Underworld"

Ecos de los Jam y del revival, de los Only Ones, de los Jacobites, de los Nerves, o de los Smithereens vienen a la mente del avezado oyente de este grupo leonés. Incluso, llegan a recordar el desparpajo pop de Substitutos o la vitalidad garajera de Doctor Explosión y Art School.

“Payin’ my rent everyday” es una de mis canciones de este mes, además viene abrigada por otros doce cortes, como doce soles, de guitarras desenfrenadas, melodías impecables y buen gusto, entre las que destacaría “I’m in love with you”, “Hail to me”, “Never see me again” o “Tougher Skin”.

Si vas a León, los encontrarás en el Mongogo disfrutando de alguna canción de los Chords, o de los Plimsouls. Acuérdate de encargarles su próximo trabajo, pues parece que ya disponen de las canciones listas para que sean inmortalizadas.

Leído esto, ¿No os apetecería un cartel que uniese a estos dos grupos (y a Chiquita & Chatarra de los que os hablaremos próximamente) sobre algún escenario cercano?
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Antonio

Música & Drogas I

El 17 de Diciembre de 2003 salía a la calle un número especial de la revista de la cultura del cannabis CAÑAMO. Se obsequiaba en esta ocasión a los compradores con un disco exclusivamente grabado por Los Planetas para la ocasión, titulado “Los Planetas se disuelven”. Se trataba, como decía, de un número especial que bajo el título “Música y Drogas” analizaba la relación que ha existido históricamente entre el consumo de determinadas sustancias y la composición e interpretación musical.

Es una publicación sin desperdicio, dividida en diferentes capítulos y que nos sorprende (relativamente) aclarando, sin tapujos, la enorme influencia que ha supuesto para muchos músicos en su carrera musical la presencia en su vida de las drogas. Músicos que van desde antiguos chamanes a los djs actuales, pasando por compositores clásicos (Berlioz, Wagner o Richard Strauss), hasta llegar a los actuales grupos indies patrios, habiendo analizado antes a gran cantidad de grupos de los años sesenta y setenta, la escena de Manchester, los pioneros del Jazz y del soul o estrellas del flamenco, entre otros.

Es un documento de gran interés, y si os quedasteis en su día sin vuestro ejemplar, desde “Yo ya te lo dije” os queremos resucitar algunos de los fragmentos más interesantes.

Para empezar os dejamos con la primera parte del capítulo titulado: “Las drogas en el punk británico. Suciedad, Furia y Velocidad” (I) (por Diego Manrique Núñez)

El punk estalló en el Reino Unido como una bomba. Los británicos no lo inventaron, desde luego, pero moldearon los fundamentos que llegaron de Estados Unidos hasta convertirlo en lo que luego sería su modelo más reconocible: Música rápida y feroz que expresaba la rabia de una generación de chavales desorientados, en medio de la peor crisis vivida por el antaño poderoso Imperio Británico.

El clima social era el adecuado, y también lo era el musical: los viejos dioses rockeros de los sesenta estaban acabados y/o excesivamente endiosados. De Norteamérica llegaba el eco de un excitante nuevo rock creado por los Ramones, los New York Dolls o –unos años antes- Iggy Pop y MC5. Sólo hacía falta que alguien mezclara estos elementos a la manera inglesa. Ese alguien fue Malcolm McLaren, un inteligente y maquiavélico terrorista cultural que había echado el ojo a las posibilidades de este movimiento cuando vivió en Nueva York . Hacia el final de 1974 fue manager de unos agonizantes New York Dolls, rotos por la heroína y el alcohol, y les convenció para cambiar su imagen y que aparecieran en escena ante banderas de la URSS y la China Comunista. Era una provocación de tintes políticos similar a las que a partir de 1976 usaría con los Sex Pistols, el grupo que formó con varios chavales que pululaban por Sex, la tienda de ropa que dirigía en King’s Cross, Londres (y por la que también andaban gente como Siouxie Sioux, Chryssie Hynde o Billy Idol, más tarde estrellas del punk –o del post punk- en Siouxie & The Banshees, Pretenders o Generación X).

Los Pistols fueron los responsables de la creación de una escena punk mucho más agesiva que la estadounidense: si las letras eran furibundas proclamas nihilistas, los conciertos eran orgías de escupitajos, pogo brutal y, muy frecuentemente, peleas a puñetazos. La violencia era consustancial a la situación social, pero también influían ciertos factores de consumo, pues unida a la ancestral cultura inglesa de la cerveza, estaba la tradición anfetamínica: era la droga de los teddy boys en los 50 y, sobre todo, la de los mods desde los 60. A mediados de los 70 la anfetamina ya no se tomaba en pastillas desviadas de su destino farmacéutico, sino en speed cocinado para su venta en la calle.

Es obvio que el speed era la sustancia idónea para una música rápida y furiosa, y no sería muy arriesgado afirmar que fue el combustible que también impulsó a importantes bandas surgidas a rebufo de los Pistols, como los Buzzcocks (su primer ep, Final Scratch, contiene varias referencias de su cariño a las anfetaminas), los gamberros Damned (y su oda psicoactiva “So messed up”) o los Pretenders (la leyenda cuenta que el guitarrista James Honeyman-Scott recibió speed como pago a sus primeras sesiones de grabación). Ni siquiera los Clash, único grupo que pudo competir con los Sex Pistols mientras estos duraron, tan concienciados como eran se resistían a los encantos de las anfetas en polvo. Su políticamente correcto lider, Joe Strummer, conocido (e incluso arrestado) por su pantagruélico consumo de marihuana, recordaría años después los efectos de su afición por el speed hacia 1977:”Tenía unos bajones en los que me hubiera machacado la cabeza con un martillo. Llegó un momento en el que el subidón no merecía la pena”.

Un personaje del entorno de los Clash, Alan Drake, resumió años después, en declaraciones para una biografía del grupo, Last Gang in Town, la importancia del speed en la escena:”Todo el mundo usaba drogas. Y en ese momento era speed, speed y más speed. Si no hubiera sido por el speed, la mitad del punk no hubiera ocurrido”. Pese a que todo el mundo consumía, algunos pasotes no eran permitidos. Así, Keith Levene, guitarrista fundador de los Clash (y luego compañero de Johnny Roten en PIL), fue expulsado en un confuso episodio: Levene se metía speed por vía intravenosa, y sus compañeros pensaron que se trataba de heroína. No lo era, pero no tardarían en verla de verdad.

viernes, 21 de noviembre de 2008

Clásico básicos (o no)

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........Gene Clark. White Light, 1971

Cada cierto tiempo, artistas o grupos son redescubiertos, alcanzando un estatus del que no gozaron en su momento, Nick Drake , Gram Parsons , Big Star o The Velvet Underground son solo unos ejemplos (unos grandes ejemplos), Gene Clark no.

Gene Clark alcanzó el éxito con los dos primeros álbumes de los Byrds, Mr Tambourine Man y Turn,Turn Turn , siendo el primer y gran compositor de la formación, abandonando el grupo poco antes de comenzar la grabación del lp 5D y dejando como último legado la canción “Eight Miles High “ , una de las obras fundacionales y fundamentales de la psicodélia y de toda la historia del pop.

Tras esto comenzó una carrera en solitario y reuniones esporádicas con sus antiguos compañeros de viaje donde el éxito y el reconocimiento siempre le fueron esquivos. Aun dejando un legado en forma de canciones y discos solo al alcance de unos pocos, Clark uno de los padres del country-rock , de la psicodélia, un orfebre del rock, solo obtuvo año tras año la más absoluta de las indiferencias de un público, el americano, que le había dado la espalda definitivamente, quizás por unas obras pobremente promocionadas, quizás por su reticencia a presentarlas en directos.

Por eso no es muy difícil imaginar el estado anímico en el que comenzó a trabajar en marzo de 1971 en lo que era su tercer álbum en solitario, el primero bajo su propio nombre, mitad esperanza (en aquellos días triunfaban en las listas artistas como Neil Young o Cat Stevens de sensibilidad análoga a la suya) mitad hastío.

Ayudado en la producción por el gran guitarrista Jesse Ed Davids , un nativo americano con el que compartía una afición desmedida por el alcohol, Clark elabora un disco de tan solo 9 canciones, eminentemente acústico, de arreglos casi minimalistas (harmónica, percusión, guitarras, rara vez teclados), donde ya la portada avisa al oyente lo que se va a encontrar en su interior. En ella apenas se puede distinguir la lejana silueta del autor dibujada por un sol del crepúsculo y donde simplemente se lee Gene Clark.

White Light es un disco desnudo, no solo en instrumentación (dejando a la voz de su autor como gran protagonista), sino también en unas letras que a veces respiran despreocupado romanticismo y otras suenan brutalmente sinceras, casi atroces, en boca de alguien que años mas tarde murió solo, arruinado y alcoholizado, y que miran de tu a tu a su gran referente Dylan (cuya sombra planea por todo el álbum) incluso haciendo suya “Tears Of. Rage “, obra del de Duluth extraída de las Basement Tapes.

Pero aun siendo todas las canciones excepcionales, desde la country” The Virgin” a la más pop “1975”, si algo hace especial a este álbum son tres de sus composiciones,” One in a Hundred” ,”With Tomorrow” y “For a Spanish Guitar”.

La primera “One in a Hundred “, un intento fallido un par de años atrás de nuevo single de los Byrds , aquí mas cercana al sonido de su próxima obra maestra “No Other”, un glorioso ejemplo de la Cosmic American Music por la que Gram Parson hubiera matado.

Pero sobre todo, las otras cumbres del disco,”With Tomorrow” y “For a Spanish Guitar”, donde la poesía y la voz descarnada de Clark trasmiten todo el dolor y desesperanza de una vida envueltas en unas melodías que resquebrajan el alma, llegando a unas cotas que ni siquiera Dylan ni Young han logrado alcanzar, lastrados quizás por unas aptitudes vocales menores a las del autor de “Eight Miles High”.

El disco, editado en agosto de 1971, fue un rotundo fracaso en ventas (excepto en Holanda donde curiosamente tuvo una cierta repercusión) en lo que colaboró su discográfica A&M. Esta se mostró reticente a promocionarlo bajo el nombre de White Ligth debido al posible equivoco con la frase white line y que pudiera ser relacionado con las drogas (de ahí que el disco también se conozca como Gene Clark a secas).

Tras esto, un nuevo disco con los Byrds, un errado canto de cisne de la formación original donde las composiciones de Clark vuelven a brillar sobre el flojo nivel general. El álbum no tuvo el éxito que se prometía pero sirvió para que el sello que había lanzado el Lp, Asylum, depositara la suficiente confianza y dinero para la realización de su próximo disco, el más ambicioso de su carrera. Se llamaría No Other.

César

jueves, 20 de noviembre de 2008

El eterno retorno


Se publicaba ayer en diversos medios de comunicación la siguiente noticia:
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El pueblo de Hamelín, acosado por las ratas
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AFP BERLÍN
El pueblo alemán de Hamelín, que según la fábula fue liberado de las ratas por un flautista, se ha convertido realmente en presa de los roedores, según han reconocido hoy las autoridades municipales.
En los últimos tiempos, el número de ratas en la periferia de esta pequeña localidad del Oeste de Alemania se ha multiplicado a causa de un vertedero próximo a unos jardines, ha informado el ayuntamiento.
Una nueva zona de viviendas junto a estos jardines ha sido invadida por las ratas y sus habitantes no saben cómo deshacerse de ellas. Las autoridades locales no pueden echar veneno en los jardines para acabar con la plaga.
Según la leyenda, recogida por los hermanos Grimm, un flautista eliminó todas las ratas del pueblo hace 724 años logrando que los animales se ahogaran en el río Weser. Sin embargo, sus habitantes se negaron a pagarle y él se vengó secuestrando a todos los niños, que siguieron su música.
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....Ahora lo sabemos, 724 años tarda en diluirse un trabajo bien elaborado, como el de aquel virtuoso flautista. Actualmente, y gracias a la “evolución sistemática” que vivimos, dudo que fuera la música la que, después de ahuyentar a los roedores, pudiese arrastrar también tras de sí a los jóvenes infantes alemanes. Tal vez un videojuego, un teléfono móvil, o una cocacola...y colorín, colorado.
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(he considerado oportuno hablar de ratas un día como hoy)
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Antonio